Pequeña (pero firme) declaración de intenciones

Este blog nace de la necesidad de crear un punto de partida con todas esas personas que, encorsetadas dentro de la ciudad, necesitan encontrar otro horizonte, menos centrado en las cosas que tenemos y más enfocado en la vida que vivimos.

Se sabe que los recursos del planeta son finitos y que no vamos por buen camino, pero se nos conmina a ser más productivos, a trabajar más horas por menos, mientras aumenta la tasa de desempleo y la pobreza. La simplicidad voluntaria no deja de ser un concepto abstracto  -aunque no desconocido como muestran las postales motivacionales enviadas en e-mails en cadena y colgadas en las plataformas digitales, del tipo: “no es más feliz el que más tiene, sino el que menos necesita” etc.…- mientras día a día se reduce el nivel adquisitivo de la población y, con ello, el nivel de bienestar que la sociedad de consumo puede proporcionar.

Y sin embargo parece que cambiar nuestro ritmo de vida en nuestro entorno sólo es posible si se vive al margen de la sociedad actual según los estereotipos que pululan por el imaginario colectivo de la clase media actual: o habitando una casa okupa, con perro y  flauta incluidos, o en mitad de la montaña, en una especie de comuna neo-hippie… que las acciones que podemos llevar a cabo sólo son insignificantes (separar los residuos para poder reciclarlos) cuando no inútiles (el mito recurrente de que al final los basureros juntan todos los contenedores en un solo camión). Pero de granos de arena se hacen las playas. Y si individualmente quizás no cambiemos nada significativamente, nuestras intenciones son encontrar maneras alternativas de hacer las cosas, conseguir aportar algo diferente a la sociedad de consumo – que se hace aun más patente en las grandes ciudades –  y quizás, al final, convencer a más urbanitas de que otro mundo es posible, que nosotros lo hemos logrado, sin casa okupa, sin retirarnos a vivir a la montaña y sin que -apenas- se nos señale como raros.

El principio fundamental que seguimos a la hora de interaccionar con los productos de consumo es seguir las pautas del Decrecentismo: no usar-reutilizar-reciclar-tirar.

Y después de todo esto, sólo queda explicar cómo está dividido el blog:

-en “recetas” esta toda la parte practica de lo que hacemos: recetas de jabón casero, conservas… las hacemos de verdad, comprobamos que funciona. Intentaremos colocar también en qué meíjora esto nuestro entorno: en qué grado hemos reducido emisiones de CO2, o evitado gastos superfluos.

– en “artículos” desarrollaremos la justificación de lo que hacemos.

– y en “apuntes de la bibliografa” iremos colocando los textos que nos han inspirado a hacer lo que hacemos.

Y eso es todo. ¡A ver si conseguimos nuestra playa!

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