Los peligros de las etiquetas nivel 2: mutantes y estrellas del marketing.

 La compra consciente es lenta y es farragosa, pero depara sorpresas que en ocasiones hace que merezca la pena.

Por ejemplo, en el caso de los productos para la higiene de bebés. Peor aún si son recién nacidos. El pediatra recomienda que sean específicos para su piel delicada. No cualquier cosa vale y no hacer caso de esta recomendación puede traer consecuencias para la salud dermatológica del niño en el futuro. Así que cualquier padre que se precie hará caso de la recomendación y se adaptará según su presupuesto a la oferta del mercado. Aunque en este caso a muchos no les importa hacer un gasto extra, no comprar lo más barato sino lo que parece mejor. ¿Y qué es lo que parece mejor? Aquí entran en juego la publicidad, los etiquetajes y cómo nos venden la moto (sobre todo a los padres primerizos).

Marcas que mutan

La Asociación Española de Pediatría (AEP) recomienda para la higiene de recién nacidos que se utilicen “jabones neutros o discretamente ácidos y no perfumados”,[1] lo que se traduce en lenguaje popular como “compra un gel de farmacia de esos buenos, para recién nacido”. Así que nada de comprar el bote de gel de litro en el súper de debajo de casa, vayamos a la farmacia bonita de la esquina, con una sección de parafarmacia que parece un hipermercado ella sola. Y allí, una de las marcas estrellas es Lutsine. Un bote serio, muy profesional y “farmacéutico” y unos respetables 9,5 € la botella de 400 mL (2,37€ 100mL). Parece una opción adecuada. Para mucha gente (la mayoría) ese aspecto serio y el hecho que se venda en farmacia ya es suficiente garantía (y más si vas con prisas o con la ceguera del progenitor primerizo).[2]

Y aquí viene lo bueno, que yo creo que es bastante escandaloso. Resulta que Lutsine es el nombre farmacéutico de Nenuco, a 3 euros la botella de 750 mL en cualquier súper que se precie (0,40€ 100mL). En la imagen se puede apreciar cómo ambos productos tienen exactamente la misma composición. Es lo mismo. Si alguien ha estado bañando a su recién nacido con Lutsine, bueno, no es necesariamente malo, simplemente que se podía haber ahorrado 15 euros.

botes de lutsine y nenuco

Y si apareció irritación o algún problemilla dérmico, quizás no fue la leche, quizás no fue el pañal. Supongo que ahí tiene el margen de acción Reckitt Benckiser, la empresa comercializadora de ambos, nadie comprueba nombre a nombre las composiciones de nada (lo cual es un gran error) y si en algún niño se aprecia una irritación, el gel no puede ser, ya que “es de farmacia”.

Por cierto, en muchas webs de productos de muchas clases se trata al cliente como un bobo. Es casi imposible encontrar información seria sobre Nenuco (composición, procedencia de los componentes, políticas medioambientales). Vale que son productos infantiles pero ¿es necesario infantilizar a los padres también?.

Marcas de renombre, marcas blancas

¡Ah! ¡La vieja discusión! ¿Son las marcas blancas marcas de renombre disfrazadas? No vamos a hablar ahora de eso, si no de algo incluso peor: ¿podrían ser las marcas blancas, por ser más simples en sus composiciones, mejores que las marcas caras?

No es la primera vez que se alerta de la presencia de compuestos potencialmente peligrosos en artículos o cosméticos para bebés que en principio comercializaban marcas “buenas” y caras. ¿Quién no recuerda la polémica por el Bisfenol A en biberones de plástico? [3]

Esto no se hace a mala fe (en principio), ni hay ninguna conspiración detrás. Aunque se intenta por todos los medios, en ocasiones es difícil preveer a largo plazo qué pasará con esa nueva molécula sintetizada, si es tóxica en algún aspecto no estudiado, si es dañina para un tipo de persona en concreto o si se le da cierto uso, si con el tiempo se descompondrá en algo tóxico en presencia de otro agente. Según un reciente informe encargado por la OMS,[4] tan solo una pequeña fracción de estos componentes han sido investigados, por lo que se debe tener cuidado con lo que se echa uno encima. Además hay que añadir que una fracción muy pequeña de esos compuestos han sido testeados con bebés, por razones obvias. Asi que como no es ético experimentar con bebés, se acaba lanzando al mercado… y el test lo realizan involuntariamente los padres con sus hijos.

Un ejemplo claro el phenoxietanol. Como los parabenos son irritantes y tienen algunos efectos indeseados, [5] la industria buscó alternativas y se encontró con este amable glicol éter aromático. Pero resulta que no es tan amable y que puede ocasionar efectos adversos similares a los de los parabenos.[6]

La pregunta es ¿qué pinta este pequeño monstruo en la mayoría de las toallitas para bebés? ¿No se supone que están específicamente formuladas y testeadas…? Pues la mayoría de las toallitas para bebés lo contienen. Incluso las más caras. Uno pensaría que si son más cara es para garantizar justamente que este tipo de cosas no pasen. Pero se ve que no.

La única manera de estar seguros de la inocuidad de los productos cosméticos para bebés http://www.ewg.org/skindeep/es analizar uno a uno sus componentes, situándolos en una escala de toxicidad de 0 a 10 como hacen aquí: http://www.ewg.org/skindeep/ basándose en la literatura científica disponible sobre ese compuesto. También es útil la recomendación de que cuanto menos componentes tenga un producto para bebés, mejor.

Si se analizan los componentes de los productos más caros y más publicitados para bebés, por mucho que se llamen “sensitive” o que aseguren estar dermatológicamente testados, no obtienen muy buenos resultados. De hecho el blog “Por un embarazo y parto respetadosanalizó los componentes de un montón de toallitas para bebés [7] y las más inocuas resultaron ser las que comercializa la marca blanca de una cadena de hipermercados.

Destacable también es que apareciesen compuestos potencialemente cancerígenos en unos famosísimos champús para niños [info aquí y aquí] en un análisis llevado a cabo por la campaña “Cosméticos seguros” organizada por la Breast Cancer Fund (“Fundación del Cáncer de Mama” En inglés queda mejor…) en 2009. Lo bonito es que

a) no indicaban su presencia en la lista de ingredientes porque no los consideraban ingredientes [8] y

b) a finales de 2011 se repitió el análisis y uno todavía seguía ahí.

Etiquetaje eco

De esto ya hablé en una entrada anterior. Todo super verde, muy “bio” muy “eco” y después te plantifican gel de poliacrilato o polietileno en la composicion de los pañales. Estos compuestos son muy eficaces en sus funciones pero no son biodegradables y los pañales que los contienen pues tampoco..

pañal de tela

pañal de tela actual

En esta web le dan un buen repaso a todos los supuesto pañales desechables biodegradables y todos salen bastante mal parados.

Resumiendo: lo único 100% ecológico es el método sin pañal. Pero si la crianza natural extrema no es tu deporte de riesgo favorito, los pañales de tela ahora son muy monos y fáciles de poner.

Con todo esto, creo que es más que recomendable leer bien las etiquetas e investigar un poco antes de comprar aunque sea crema solar y, sobretodo, si nos estamos jugando que un bebé pueda desarrollar piel atópica (como mínimo).

Por si la publicidad te cuela una subida del 4925% (sí, es el caso de Lutsine y no, no hay coma, no me he equivocado), por si pone “para bebés” y es una marca ultra-mega-archi-conocida, pero en realidad sólo sería apto para limpiar maquinaria industrial, o por si consideran que un producto es “ecológico” sólo porque el envase es biodegradable.

Cosas del márqueting…


[1] http://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/recien_nacido.pdf

[2] “¡Oooooh! Mira, para bebés recién nacidos, qué ilu, lo primero que le puedo comprar! Aunque aún falten 8 meses para que nazca, así ya lo tengo” Y así acabé con el bote de Lutsine en casa.

[3]Mucha información y bibliografía (en inglés) aquí http://www.webmd.com/children/environmental-exposure-head2toe/bpa?page=2

[4] “State of the science of endocrine disrupting chemicals – 2012 – An assessment of the state of the science of endocrine disruptors prepared by a group of experts for the United Nations Environment Programme (UNEP) and WHO” http://www.who.int/ceh/publications/endocrine/en/

[5] http://safecosmetics.org/article.php?id=291

[6] http://ansm.sante.fr/var/ansm_site/storage/original/application/0b46fedc079e8bb174a40b7b6f16d04c.pdf http://www.service-public.fr/actualites/002575.html y en este blog han traducido amablemente del francés los párrafos más interesantes: http://lamamadepequenita.com/phenoxyethanol-un-producto-peligroso-en-las-toallitas-para-bebes/

[7] En el mismo blog hay una interesante lista de compuestos no demasiado recomendables que campan alegres por nuestros productos cosméticos. Merece la pena echar un vistazo

[8] Aquí hay una larga historia y hay que leerse el informe para entenderlo, pero el resumen es que aparecen como resultado de la acción germinicida de un componente del champú. Así que técnicamente, no forma parte de la formulación, pero el resultado final es que está presente.

Acerca de Ana

Nací en los ochenta y soy, por los pelos, de la generación millenial. Pero de los tempranos, no de los ni-nis, sino de los que estudiaron mucho y emigraron. Yo estudié mucho y me doctoré en química orgánica, pero no emigré. Me quedé y ahora me he reproducido. Y aquí estoy. Escribiendo esto.
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  1. Pingback: Cosmética de bebés. Ese universo (I). – Mamá entropía

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