Experiencia: Reciclar camiseta para hacer cojines.

Reutilizar está muy bien. Ya llevo alguna entrada sobre el tema. Pero ¿Y reciclar? Hay vida más allá de separar en contenedores y de llevar la ropa vieja a los cajones azules del proyecto hombre?

La ropa comprada en tienda estándard-barata no dura nada. Pero como algunas camisetas tienen diseños chulos, hace un año se me ocurrió comenzar a reciclar camisetas para hacer cojines. En la red hay infinidad de páginas que (más o menos (<- más menos que más)) enseñan cómo hacerlo. Incluso sin máquina de coser. En la mayoría de las páginas te enseñan únicamente el bonito resultado final que ha conseguido gente que como lleva treinta años cosiendo cojines no ven necesario dar mayores explicaciones. Pero muy pocas te dicen nada de los pasos previos que hay que seguir y aún menos tienen en cuenta que hay gente que hasta que se levanta un día con ganas, yo que sé, de reciclar ropa vieja, pensaba que la planta del algodón ya daba como fruto pantalones y jerseys, sin que mediase la mano del hombre en su fabricación. Pero bueno, al final logré encontrar la suficiente inspiración como para comenzar.

Este experimento supuso la introducción de un nuevo elemento en mi vida: la máquina de coser. Me alegro enormemente de tener una y ha sido muy práctica. Yo, hija de los ochenta, vi a mi madre coser a máquina, siempre a una distancia prudente, no fuera a ser que pensase que tenía algún interés en aprender. Y alguna vez lo intentó, que cosiera, que bordara, que hiciera punto de cruz… (al punto de cruz lo odiaré toda mi vida, ahora ya no hay vuelta atrás). Pero si bien estoy muy contenta de comenzar a saber coser y poder ser capaz de fabricar cosas que en tienda valen un dineral pero que en casa son muy divertidas de hacer, he de decir que reciclar camisetas* para hacer cojines no funciona.

Mis obras maestras

Mis obras maestras

Y lo cierto es que en primera instancia el éxito fue fulminante. Un día haré un super tutorial con fotos a todo color de cómo llevar a cabo la proeza de hacer un cojín y aprender a coser simultáneamente. Sin embargo, y aunque el resultado es estupendo en un primer momento, no sirve y no vale.

¿Porque no vale? Porque la tela de las camisetas que se compran normalmente es ligeramente elástica, aunque sean 100% algodón. Es así a posta para que se adapte mejor al cuerpo. Y no se cose con la máquina de coser normal que tiene todo el mundo, sino con una específica – un monstruo que puede llegar a utilizar hasta 5 hilos me han contado -, conocidas como remalladoras por nuestras abuelas, overlock en la red.

NOTA: En este blog apuntan que con una máquina de coser doméstica, un Prensatelas y una Puntada Overlock se consigen buenos resultados. Es muy posible, yo no seré quien lo discuta. Pero hace nada lloraba amargamente intentando enhebrar el hilo en la máquina de coser y ahora resulta que hay prensatelas y puntadas Con Nombres Propios. Es muy duro de entrada. Otro día reflexionaré sobre el tema.

La cuestión, aquello que nadie dice nunca en ningún lado: si las costuras con que cosemos los depojos de camiseta no tienen cierta resistencia a la tracción, se acaban descosiendo. Y eso es lo que ha pasado con mi estupendo cojín, del que tan orgullosa estaba. Despues de un año de uso normal (aclaración de lo que es normal en este caso: no tenemos niños, no tenemos perro, no solemos hacer guerras de cojines, no es nuestra almohada más que cuando podemos hacer siesta y no lo hemos lavado) se ha descosido de manera vergonzosa e irreparable. Otro problema es que no se pueden lavar, porque primero, no puedo quitar el relleno (no sé ponerle cremalleras y no había suficiente tela para ponerle botones (y tampoco sé hacer ojales)), y segundo – y este es el problema real -, entonces sí que se descose del todo.

Un día, más adelante, cuando investigue si mi máquina entiende lo que es overlock y yo esté de baja los siete años que sospecho que me van a hacer falta para saber coser con tal virtuosismo (soy MUY torpe), ese día coseré un cojín que no se descosa a partir de camisetas chulas que la obsolencencia programe estropearse antes de que nos hayamos cansado de ellas. Pero hasta ese día, los cojines los haré artesanalmente a partir de tela de algodón rígida, como la de las camisas, como la que se usa para el patchwork. Y estos sí que duran, sé hacerlos y un día enseñaré cómo. Con fotos a todo color. Prometido.

Pero mientras, aquí hay más ideas sobre qué hacer con la ropa vieja.


* Nótese que todo el rato hablo de camisetas, no de camisas. Las camisas de hombre no presentan tantos problemas, porque el algodón está tejido de otra manera y no son elásticas (en principio).

Acerca de Ana

Nací en los ochenta y soy, por los pelos, de la generación millenial. Pero de los tempranos, no de los ni-nis, sino de los que estudiaron mucho y emigraron. Yo estudié mucho y me doctoré en química orgánica, pero no emigré. Me quedé y ahora me he reproducido. Y aquí estoy. Escribiendo esto.
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